Esta pasada jornada en Rumanía, Remus Danalache, portero del Vointa Sibiu, protagonizó una protesta hasta ahora nunca vista. Desde tiempos inmemoriales, cuando el árbitro pita penalti (actualmente poco importa si es dudoso o no) los jugadores del equipo infractor se aglomeran a su alrededor realizando aspavientos y profiriendo gritos y comentarios hacia el juez de la contienda, algo que finaliza con el posicionamiento del portero bajo el larguero y el lanzador tomando carrerilla. Esta vez no.
El partido entre el Petrolul (de amarillo) y el Vointa (franjas verdiblancas) se encontraba en el descuento con el resultado de 3 a 1 para los locales cuando el árbitro indica pena máxima a favor de éstos (no entraremos en si es o no, cada uno que juzgue por sí mismo). Los jugadores del Vointa se indignan (que está de moda), y el portero encabeza la protesta pretendiendo dejar libre la portería para el lanzamiento. Tras convencerle el árbitro que indignarse vale pero que él tiene que quedarse trabajando, ocupa su lugar, aunque no así sus compañeros que abandonan el campo. El delantero ejecuta la pena, y el portero antes de que el jugador golpee el balón pega un saltito para dar la espalda al lanzador, lo que coge al árbitro sin saber que hacer, de modo que hizo lo que hacen siempre que no saben que hacer cuando se trata de tomar una decisión en un penal, repetir a ver si cambia la cosa, prohibiendo al portero realizar el mismo y sensacional clavado de 180º. Los jugadores del Petrolul (de amarillo) asisten flipando a los acontecimientos, esperando que se acabe ya ya, lo que podemos deducir de su hartísima celebración.
Ha sido unas semanas más tarde de lo esperado, pero ya ha llegado el momento de reavivar este nuestro rinconcito del deporte y sus tonterías. Empezamos este año con algo de humor, y es que a edades tempranas ya se sabe a que tipo de equipo se adaptará mejor el juego de tu niño.
Debido a la retirada de Palermo he encontrado varias cosillas curiosas. Una de ellas va directa a música deportiva. Es una cumbia acompañada por un vídeo en el que más o menos va mostrando los momentos a los que se refiere la letra.
Ya se termina el concurso que comenzamos hace unos meses. De más de 135.000 participantes sólo dos van a optar al coche, y para ello se medirán en un rosco final de Pasapalabra con Poli "me apunto a un bombardeo" Rincón y Patxi "mi hermano nos debe un mundial" Salinas. Esta vez los contrincantes realizan el rosco de manera simultánea (como es habitual en el programa) en vez de individualmente con en la ronda previa. Sin más que añadir aquí os dejo la final entre Javier Contreras y Juan Antonio Sánchez.
Según se ha podido leer en la prensa se daba por hecho el préstamo de la portería a Boca. Incluso se han escrito palabras de los dirigentes de Boca (Noticia original):
"No hizo falta pedirle permiso a Palermo para volver a usar el arco. Martín ya no juega en Boca pero sigue siendo un hombre de la casa. Lo colocaremos de nuevo, lo usaremos para este partido y luego volverá a estar a su disposición"
Vicepresidente de Boca, Juan Carlos Crespi.
Y del propio Palermo:
"Que lo usen, no hay problema. Lo único que pido es que no le saquen la plaqueta con mi nombre"
dando por hecho el préstamo: pero según los comentaristas de ESPN "está confirmadísimo que no es la portería de Martín Palermo" (Lo dicen en los primeros segundos del vídeo)
Por cierto ganó Gimnasia 2- 0, y en los banquillos se encontraba un exjugador del Real Oviedo, el Tito Pompei, actual entrenador de Hurancán.
Se ha retirado al que Bianchi definió como "el optimista del gol", Martín Palermo. Un ariete peleón, grande en el juego aéreo, de récord, de los que saben dónde irá el balón y encima con toque y calma en el área.
Comenzó su carrera en Estudiantes con fama de guapete, y una inconfundible cabellera rubia y sin disfrutar de minutos durante tres años, pero todo cambiaría tras el ascenso en 1995 donde dos temporadas con una media de 17 goles por temporada, le llevaron a Boca con otros grandes como Riquelme, Maradona, Caniggia o los mellizos Barros Schelotto comenzando a escribirse el primer capítulo de una de las páginas de la historia del club.
Martín Palermo, hstoria viva de Boca Juniors.
En esta primera etapa se volvió el ídolo de la afición como debe hacerlo un jugador xeneize, marcando a River cada vez que se juega contra él, y logrando tres campeonatos (2 aperturas y un clausura), una Libertadores y una Intercontinental después de 6 años de sequía del conjunto bostero. Además fue máximo goleador en su primera temporada, y empezó a forjarse la fama de excéntrico con sus celebraciones. En un partido contra Gimnasia y Esgrima de La Plata, némesis de Estudiantes, celebró el gol corriendo y gritando hasta el banquillo local donde se paró, se tranquilizó, dio la mano al entrenador platense, pidió perdón a los jugadores del banquillo y se dirigió al centro del campo, donde abrió los brazos dirigiéndose a la hinchada y se besó las botas con los colores de Estudiantes, convirtiéndose en enemigo público de la afición de Gimnasia.
La temporada siguiente comenzó como la anterior, con un espectacular logro de 14 goles en 13 partidos, lo que suponían 99 goles en 1ª división. Fue entonces cuando en un partido frente a Colón se lesiona (se había roto los ligamentos cruzado anterior y colateral medial), y en vez de retirarse continuó en el campo hasta que consiguió el 100, una marca y seis meses en el dique seco. Esta lesión no solo supuso un golpe psicológico sino que truncó su marcha a la Lazio con la que tenía prácticamente hecho el traspaso. Pasado el medio año Boca caía en cuartos de la Libertadores frente a River en el Monumental (2-1) y Bianchi comenzó a emplear la vuelta de Palermo como arma psicológica, a lo que el entrenador millonario, Gallego, respondió con sorna que si Bianchi ponía a Palermo, el pondría a Francescoli, estrella de River que llevaba tres años retirado. A pesar de que el estado de forma no era el óptimo, Bianchi lo convoca, y cuando Boca necesitaba un gol para la remontada, sale a la cancha Martín Palermo a jugar los 13 minutos restantes. En ese tiempo Boca logró 2 goles, uno de ellos del "Titán", agrandando así su fama como bestia negra de River. Tras ganar el campeonato sudamericano 22 años después, les tocaba jugar frente al Madrid en la desaparecida copa Intercontinental, donde un partidazo de Riquelme y dos goles de Palermo hicieron a Boca el equipo más ganador de ese año.
Las grandes temporadas en Argentina supuso su salto a Europa, al Villareal (su primer gran fichaje), donde tras un buen comienzo sufrió una lesión tras caerle un muro mientras celebraba un gol con los aficionados. Se rompió tibia y peroné, lo que disminuyó su rendimiento haciendo que no contara en los planes del entrenador, tras un paso fugaz por Betis y Alavés (en segunda) volvió donde se hizo grande, a la Bombonera.
El segundo capítulo en Argentina logró 2 Aperturas, 1 Clausura, 2 Copas y 3 Recopas Sudamericanas y 1 Libertadores. En 2008 logró igualar a Varallo como máximo goleador de la era profesional del club, aunque después se supo que Varallo había anotado 14 goles más de los contabilizados, lo que supuso un retraso en batir el récord, lo que logró tras recuperarse de la lesión de rodilla que le tuvo varado otros 6 meses. Uno de esos goles supuso el 200 en la liga argentina y nuevo record, ya que lo logró de cabeza desde 38,9 metros. en 2009 también logró convertirse en el jugador de Boca que más goles le ha hecho a River (aquí teneis un recopilatorio de todos los goles a los millonarios).
En la última temporada de su carrera logró convertirse en máximo anotador de todos los tiempos como jugador de Boca superando a Roberto Cherro con 236 goles. Y como no podía ser de otra manera, anotó de cabeza en su último superclásico frente a River Plate.
Recorrido por la carrera de Palermo
hecho en el programa Paso a paso.
La gran competitividad en la delantera junto a las lesiones de rodilla hizo que no tuviera una continuada presencia en la selección albiceleste, con la que tan solo jugó 15 encuentros anotando 9 goles. Pero aún así dejó su marca, y es que cuando se encontraba en un gran momento de forma en la Copa América de 1999 logró algo que no había ocurrido nunca, Argentina se enfrentó a Colombia perdiendo 3 a 0, y Palermo falló 3 penaltis de 3 maneras distintas, uno al larguero, otro fuera y el tercero detenido por el portero. No volvió hasta que Maradona le convocó para la fase de clasificación para el Mundial de Sudáfrica, en la que consiguió el gol que supuso el billete hacia el país africano frente a Perú en el último minuto del partido. De esta forma se ganó participar en su único mundial, donde logró anotar frente a Grecia convirtiéndose en el jugador argentino de mayor edad, 34 años, en marcar en la fase final de un mundial superando a Maradona (en USA 94 también frente a Grecia).
Por último decir que en su despedida le regalaron una portería de la bombonera con resultado curioso que ya comentamos aquí.